Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Entre otros paseos imaginarios

El otro día fuimos a tocar café a casa de unos amigos.

Durante la semana no nos vemos porque cada uno tenemos nuestros trabajos.

Ese fin de semana, ellos tenían programado ir a sacar a las perras a un lago que hay cerca de donde vivimos.

Allí “las nenis” que es como las llaman, corren sin parar.

Cuando fuimos a su casa, nos contaron la experiencia del fin de semana, el como habían corrido felices las perras y como se relacionaban con otros perros que estaban por allí.

En un momento dado de la conversación, mi amiga se fue.

Pero no es que se fuera de la casa, sino que se fue mentalmente en su recuerdo.

Vamos, como si se hubiera metido un tripi.

Total, que hablando del tararí y del tarará del fin de semana, se dio cuenta de muchas cosas.

Es decir, que tomó conciencia de lo que vivió en aquel momento.

Mi pareja y yo nos miramos como diciendo: a este café le han echado algo.

Nos empezó a hablar del viento que hacía.

De como lo sintió y como lo sentía en aquel momento.

Se le puso la pie de gallina (y casi a nosotros también)

No supimos si darle otro sorbo al café o no.

Teníamos miedo de empezar a ver elefantes volando.

Continuo:

El sonido de las hojas de los árboles, del sonido de las pisadas.

En ese instante, fue consciente de TODO lo que vivió.

¿Sabes? Y ahora te hablo en serio…

Me parece extraño que no hubiera sido consciente en el mismo momento.

Como iría su cabeza y su excitación de felicidad por ver a sus “nenis” corriendo para no darse cuenta de todo lo que pasaba a su alrededor.

Bueno, extraño no és.

¿Realmente somos conscientes de TODO lo que nos rodea en cada momento?

Vida de locos que no nos da tiempo ni a oler las plantas del campo y ni a disfrutar del aire que hace.

Aquella tarde, nuestra amiga caminó por su pasado para traerlo al presente y disfrutarlo.

Me encantó escuchar su recuerdo pero…, ¿y si a la próxima vez, en vez de contarnos su recuerdo no lo vive en directo?

Las prisas nunca son buenas consejeras.

Javier Savas